El Concejo Municipal aprobó la Ordenanza para la Gestión y Protección del Arbolado Urbano, una normativa que marca un nuevo paso para cuidar, recuperar y ampliar las áreas verdes de Puyo y de las cabeceras parroquiales del cantón Pastaza.
La ordenanza busca proteger el arbolado urbano, recuperar espacios verdes y promover la reforestación con especies nativas de nuestra Amazonía, aportando a una ciudad con más sombra, aire limpio, biodiversidad y mejor calidad ambiental.
Uno de los primeros pasos será contar con un inventario actualizado de los árboles existentes y establecer un listado técnico de especies adecuadas para aceras, parques y otros espacios urbanos. Así, la siembra y el mantenimiento del arbolado dejarán de ser acciones aisladas y pasarán a responder a criterios técnicos.
A partir de esta normativa, no se podrá podar, talar, trasplantar o intervenir un árbol urbano sin autorización técnica municipal. Para estos casos se establece el Permiso Especial de Arbolado (PEA), que contempla solicitud, inspección técnica e informe de viabilidad.
La tala será excepcional y deberá estar técnicamente justificada, por ejemplo, cuando exista riesgo para viviendas o la vialidad, daños a infraestructura, ejecución de obras públicas o cuando el árbol esté muerto, enfermo o plagado.
Y cuando una tala sea autorizada, deberá existir una compensación ambiental: se establece como mínimo la entrega de 10 ejemplares de la misma especie por cada año de edad del árbol talado.
La ordenanza establece prohibiciones para proteger la salud de los árboles, entre ellas causar daños a raíces, ramas, hojas, flores o frutos, realizar podas drásticas, comercializar madera proveniente de tala urbana o arrojar basura, escombros o líquidos nocivos en áreas verdes.
El incumplimiento podrá generar sanciones de 1, 2 o hasta 3 salarios básicos unificados, de acuerdo con la gravedad de la infracción. Las sanciones más altas corresponden a infracciones muy graves, como la tala, corte o traslado de árboles sin autorización.
Pero esta ordenanza no habla únicamente de sanciones. También plantea corresponsabilidad ciudadana, educación ambiental, campañas de reforestación y la participación de barrios, instituciones educativas y organizaciones locales para construir una cultura de cuidado de nuestros espacios verdes.
Con esta normativa, la Administración Municipal deja sembrada una idea sencilla pero fundamental: una ciudad también se construye cuidando aquello que nos da sombra, aire y vida.



















