Les presento a Itaya: joven, mujer indígena, de nacionalidad kichwa de Sarayaku, estudiante de turismo, terapeuta comunitaria, activista por los derechos y contraria a la violencia. Vivió en la selva hasta los 13 años, edad con la que se mudó a Puyo, edad en la que comenzó a sufrir discriminación por su origen, edad en la que empezó su lucha como indígena y como mujer. “Activista por los derechos de los indígenas y de la naturaleza”, es como se describe ella misma.

  1. ¿Cuáles crees que son los mayores retos a los que se enfrenta una mujer indígena en Ecuador?

La completa aceptación en la sociedad mestiza. Mi mayor reto ha sido estudiar, formarme para no ser marginada ni excluida, estudiar para que no me digan “esa india es incapaz de hacerlo”. Trabajo duro para formarme socialmente, conocer mis derechos y ayudar a jóvenes con talleres de identidad cultural, sexual, de género… Hago estos talleres para trabajar la autoestima, porque somos discriminados y a través de ellos logro un empoderamiento y fortalecimiento personal de todos los que participan.

Pero sin duda, mi mayor reto ha sido decir en voz alta: soy mujer kichwa, mujer indígena en la sociedad.

  1. ¿Cuál es el papel de las mujeres en tu comunidad? ¿Ha cambiado en los últimos años? ¿Hay algo que no puedan hacer las mujeres?

El papel de la mujer es cuidar a los hijos, todo lo relacionado con la agricultura, hacer chicha de yuca y elaborar artesanías. La caza, por el contrario, es trabajo de hombres.

En los últimos años ha habido un cambio muy importante en la comunidad sobre todo en relación a nuestra identidad porque se ha ido perdiendo y ha arrastrado la lengua y las tradiciones. Los jóvenes indígenas no tienen conciencia indígena, se unen al consumismo, al sistema capitalista y esto hace que se pierda nuestra lengua, nuestras costumbres.

  1. ¿Qué diferencias encuentras en la forma en la que se trata a la mujer indígena con la que no lo es?

Nos humillan, nos denigran. Nos dicen que somos incapaces de ser líderes, de estudiar. En los trabajos muchas veces somos acosadas sexualmente por los jefes y maltratadas.

  1. ¿Te has sentido discriminada alguna vez por el hecho de ser mujer?

Claro, me han dicho que no soy capaz. En varias ocasiones me he sentido inútil porque me repetían una y otra vez que yo no servía, que no era lo suficientemente inteligente, que “nosotros los hombres somos más inteligentes y más fuertes”.